Un guiso de cordero humeante. Risas alrededor con tonada jujeña. Un vaso de vino. En Tilcara, el músico Gustavo Patiño se siente otra vez en su casa. Después de siete años de residencia en España el artista volvió a la quebrada para concretar el sueño de una sala de conciertos llamada Kuntur, ubicada a pocas cuadras de la plaza principal del pueblo.

En ese rincón de la quebrada Patiño desarrolló una carrera notable como instrumentista y se proyectó a todo el país con un repertorio de composiciones de su cosecha. La versatilidad para tocar instrumentos de vientos relacionados con la región andina, que en algunos casos, el mismo fabrica, lo ubicó en un lugar destacado en la región.
Patiño lleva editados ocho discos, sus temas fueron grabados por artistas como Mercedes Sosa y el Dúo Coplanacu, y participó del álbum “Servicio de Lavandería” de la estrella colombiana Shakira.
Nació en el pueblo de Lima, en la provincia de Buenos Aires, pero eligió a Tilcara como su lugar en el mundo. En su música conviven los ritmos ancestrales que suenan en las fiestas devocionales y otras influencias, pero en sus temas siempre está presente el paisaje interior del hombre quebradeño y la puna.
Patiño disfruta de su nuevo espacio y cuenta relajado sus proyectos. “Estoy empezando en mi estudio casero un disco que se va a llamar “Coplitas tilcareñas”, con canciones que compuse hace muchos años, pero que están inéditas y las canta mucha gente, que estará listo a fin de año. El otro proyecto es un álbum temático con canciones que le fui componiendo a la gente del pueblo con sus oficios. Y, por último, quiero hace un disco de proyección, con cosas de aquí pero más electrónicas”.

-En tus discos aparecen sonidos folklóricos y urbanos. ¿Son distintos lenguajes musicales que forman parte de una misma búsqueda artística?
-Yo creo que soy una fusión de cosas. Mi persona es eso. No hablo de mi música como algo folklórico sino que busco testimoniar mi vida compartida con otra gente, ya sea acá en Tilcara o en Andalucía, donde estuve viviendo hasta hace unos meses. Por eso, algunas cosas suenan más autóctonas y otras son más de proyección. Te puedo mostrar cosas de hace 20 años que suenan fusionadas, pero también tuve la oportunidad de que se difunda más mi veta folklórica que uno la vive acá cotidianamente y de forma natural.
-¿Qué te interesa reflejar en tus temas?
-Todas las canciones tienen que ver con cosas vividas. Si hablo de una persona como Walter Choque Vilca, es un amigo con el que compartí algo de su vida o sino escribo sobre lugares por donde pase o ví determinados problemas. Me gusta componer lo testimonial y lo cotidiano de cada lugar.
-¿Te gusta más interpretar tus temas que recrear motivos populares antiguos?
-Es que me gusta tocar lo que compongo, salvo algunos clásicos populares de la zona que se han difundido tanto como “Tonada para Remedios” o “Salaque”, que ya se los identifica conmigo. En algunos casos, gracias a gente como Los Coplanacu que las difundieron mucho. Pero prefiero tocar mis propias creaciones, que van atadas a las cosas que vivo, algunas más apegadas a la tierra y otras más de proyección. No tengo prejuicios.
-¿Qué fue lo que te cautivó del lugar?
-Conozco Tilcara desde que vine a los 6 años. Tenía parientes aquí y venía seguido de pequeñito. Enseguida me gustó el paisaje, pero creo que si no existe el paisaje humano no existe lo otro. Desde chico lo que más me ha marcado fue ese paisaje humano, esa convivencia con la gente. Creo que todo pasa por ahí y por la propia identidad como pueblo, como comunidad, que más allá de la política y la religión que son temas que dividen a todos los pueblos, hay una unidad en muchos aspectos de la vida social.
-¿Participás como músico en las fiestas populares?
-Yo colaboro mucho con las bandas de aquí como Los Veteranos de Tilcara, componiendo temas o afinando cañas para los pesebres. La maravilla es que la música es un condimento diario y no es un espectáculo, es un elemento más que no puede faltar y es fundamental para acompañar todos los momentos del ser humano. En cada fiesta hay músicas distintas interpretadas por gente que no está abocada o estudia, sino que esa actividad es un elemento más de lo cotidiano. Aquí se toca en la banda de sikuris para Semana Santa, entonces se ensaya un poco, se toca y después nunca más; llega el carnaval se agarran las anatas y después se deja; y llega navidad se agarran las quenas y se dejan; pero todo esta hecho con un sentimiento muy profundo que, claro, marca mucho.
-No esta la idea del músico como artista.
-No, eso es lo maravilloso. Los instrumentos acompañan la vida cotidiana de la gente común, que es participe de todo eso. No es como en otras culturas, que alguien te pone una canción o un disco que marcó parte de tu vida, sino que acá sos vos el protagonista.
-¿Y como se mantiene esa música tradicional en la región?
-Ahora hay como 40 bandas de sikuris compuestas por treinta personas cada una y se siguen reproduciendo. Si hacés la cuenta te encontrás con que la cuarta parte de la población está tocando en las bandas, en el momento de una festividad como la ascensión a la Virgen de Punta Corral. ¿En qué lugar del mundo pasa eso? Es maravilloso ser participe de eso y no mirar de afuera. Si hay que hacer un caño de plástico para hacer una corneta o un erque no me lo cuestiono como artista, porque acá la música folklórica es una cosa viva, que se mueve todo el tiempo. Sino pasaría a ser esa cosa tradicional, pasiva y muerta. Esto, en cambio, está continuamente moviéndose, adaptándose, como la vida.
-¿Cómo te repercutió que Mercedes Sosa grabara un tema tuyo?
-Cuando me preguntaban que sentía cuando Mercedes cantaba un tema mío yo decía que era maravilloso que semejante historia musical y esa voz tomen un tema mío. Para mí, eso es tan emocionante como sentir el anonimato de componer una canción, una marcha, una diana, una adoración, especialmente para una banda de sikuris y que después otras bandas lo escuchen, tomen el tema y lo toquen sin saber quién lo hizo. Eso te da un arraigo y un honor tan grande como que una artista como Mercedes te grabé una canción.
-¿Como notás el movimiento de la quebrada artísticamente?
-La parte popular sigue creciendo con sus formas y a nivel artístico han salido un montón de grupos musicales formados por los chicos que se han largado a cantar. Esto es un cambio notorio porque lo que siempre había eran grupos instrumentales, un poco por la propia naturaleza del lugar y también por la parte turística. Noto un crecimiento importante en cantidad, aunque todavía no hay tantas propuestas de peso. Pero si creo que es muy importante la cantidad de chicos que están tocando artísticamente, porque eso da pie a que surjan propuestas originales. Hay mucha movida a partir del turismo. Entonces como hay espacios y comedores, donde se necesitan músicos, eso permite que haya grupos tocando todos los días. Eso ayudará a que se arme un movimiento más identificado con lo que está pasando en la quebrada