Ellas son Ernestina y Candelaria, nacieron en el corazón de la Quebrada, en un hogar muy prolífico ya que tienen quince hermanos (ocho mujeres y siete varones) que también son cantores. Pertenecen a una de las familias más antiguas de esta región,
Crecieron en un ámbito donde las tradiciones familiares marcaron el amor por las cosas nuestras y así lo demuestran en cada una de sus actuaciones. Las Cari siguieron el destino del canto y la docencia. Todos los hermanos se dedicaron a la enseñanza y ellas no fueron la excepción. Eso les permitió tener relaciones muy estrechas con las jóvenes generaciones.
"Con cada festividad, los estudiantes nos piden algunas coplitas y se las escribimos especialmente", afirmó Candelaria hace algún tiempo.
Actualmente Candelaria tiene 73 años y Ernestina 74, son jubiladas, ¡pero unas jubiladas muy especiales!
Se presentan en el escenario con vestimentas típicas de comadres, ¡parecen sacadas de una postal turística!, y realizan una improvisada charla de vereda entre “comadritas” donde están presentes temas como la realidad del país, de la región; a lo que le agregan coplas tradicionales que se cantan en distintas zonas de la quebrada, con un agudo sentido del humor mezclado con cierta ternura.
Ellas hacen monólogos sobre la realidad, toman temas actuales como la política, la salud, la educación y sobre el escenario improvisan. Y eso es para mostrar cómo el colla sabe recibir las noticias, las asimila, y desde su punto de vista dicen lo que está mal y lo que está bien. Siempre son los políticos los que caen en sus manos…
En la temática de sus diálogos tampoco faltan referencias a los gringos que se aprovechan de los kollas, a los propios lugareños que no respetan sus tradiciones y a la influencia de los grandes medios de comunicación que generan confusión en la identidad del pueblo.
¿Cómo nace en ellas el gusto por la copla?
A pesar que sus padres cantaban coplas en las fiestas y especialmente en carnaval, a Ernestina no le gustaba porque le parecía un canto monótono. Fue a raíz de su experiencia como maestra rural en Rodero, donde se da cuenta que no basta con visitar a los lugareños sino que era necesario también participar en sus fiestas para conocerlos mejor. Ella en la primera época simplemente los observaba, luego memorizaba hasta que una vez se levantó y se puso a cantar.
A partir de ese día, Ernestina incorporó la copla como su forma de expresión más genuina. Al comienzo, no fue fácil ya que en esa época era tabú y se cantaba sólo puertas adentro. Cuando las Cari deciden llevar las coplas afuera fueron muy criticadas.
Un detalle: la madrina artística de las Cari se llamaba Dolores Medrano, apodada “la Liberta” que personificaba a una campesina que en los escenarios hacía relatos costumbristas con un toque de humor, cantaba coplas con caja, describía distintos sucesos que le ocurrían habitualmente al coya en su vida en la Quebrada. Gracias a ella existe el Festival de la Chicha y la copla y los jueves de comadres. Ella los inventó y los ha hecho permanecer desde mediados de los años `60. Dolores fue también bastonera de una de las comparsas más tradicionales de Humahuaca.
¿Cómo comenzaron las Hermanas Cari en esto de incursionar en los distintos escenarios?
Ellas responsabilizan a Jaime Torres que alguna vez las viera cantar un carnavalito y que les propuso que viajaran a Buenos Aires allá por el año 1977.
A partir de ese momento comenzará la historia artística de estas hermanas: verdaderas "guardianas de la tradición" tal como las calificara un prestigioso diario de Capital Federal. Las Cari, gracias a su creatividad, le darán a la copla otra impronta y crearán de este modo un estilo distinto y muy original.
Una anécdota: estando ya en un teatro de Buenos Aires, Jaime les pidió que recrearan en el escenario un diálogo. Esto desconcertó a Ernestina pero igual se animó, Candelaria tomó la iniciativa e indicó que ella hablaría de todo y acordó con su hermana que sólo debía decir sí. Comenzada la charla Ernestina pensó ¡cómo que no le iba a contestar! y así se generó espontáneamente el primer diálogo, un tema fue llevando a otro y casi sin darse cuenta estaban dando el formato de lo que serían sus futuras actuaciones.
Aquí van algunas coplas:
De Fortunato Farfán
Quisiera tener descanso,
después de este carnaval ;
quince dias de reposo,
pa poder recuperar.
Cuando llega el carnaval
yo no dejo de cantar;
si por mi fuera, pasaría
todo un mes sin trabajar…”
De Raúl Calizaya
voy a hacer barquitos
con las alas del coyuyo
para embarcar los corazones
a ver si embarco el tuyo.
Desde el San Bernardo ¡ay sí!
me saludaba un salteño,
y en el saludo decía:
¡Yo quisiera ser jujeño!
Copleras y cantoras, formaron parte de las delegaciones representativas de la provincia de Jujuy a nivel internacional y nacional. Participaron por ejemplo en Israel de la mano de Jaime Torres y Ariel Ramírez. También en numerosos escenarios argentinos se han ganado aplausos y admiración.
Aquí les dejo dos videos de la actuación en el Festival de Cosquín (Córdoba) en el año 2006 cuando integraron el espectáculo "Quebradeños" junto a Tomás Lipán, Fortunato Ramos, Mónica Pantoja, etc.
Y para terminar este post me parece adecuado dejar la copla que las Hermanas entonan frecuentemente al final de su espectáculo
"Así me gusta cantar
parejito como lienzo
más tarde cuando me vaya
todo se ha de quedar en silencio".