¿Cómo despedir a un grande? ¿Qué decir de este artista que se ganó un lugar en mi corazón?
El viernes al enterarme de su partida venían una y otra vez a mi memoria cuando nos encontrábamos "casualmente" transitando los caminos de Jujuy.
Recordaba nítidamente una noche mágica del enero tilcareño 2008 cuando en una peña (El Rincón del Coya) nos deleitamos de jujeñismo al ver actuar a Tomás Lipán, "Naranjita" Olarte, al Grupo Chakra y a Uña Ramos (radicado en Francia) que volvía a Tilcara después de más de 20 años.
Y allí estabas vos Coyita, disfrutando a pleno de este guiño que nos hacía la Pacha al permitir ese "tinku" (encuentro) con el Arte representado por tan talentosos exponentes. ¡Parecías un niño deslumbrado por un regalo hermoso! Y vos nos honraste al recitar algunos de tus poemas... poemas que hoy al escucharlos no puedo evitar que las lágrimas broten de mis ojos.
Así eras, profundo, silencioso, hombre andino por excelencia, alguien te definió como el más humilde entre los humildes ¡y cuanto refleja tu esencia esta definición!
Recuerdo la soleada mañana cuando nos encontramos en la plaza de Abra Pampa, estabas parado solito, contemplando el paisaje; mi esposo y yo nos acercamos y vos amigable y sencillo nos contagiaste las ganas de hablar de la historia de Jujuy... se puso tan buena la charla que continuamos hasta pasado el mediodía en el restaurant "Don Hermógenes" del Mercado Municipal de Abra Pampa, té de coca mediante. Mariel, tu esposa, se llegó a buscarte y... terminó formando parte de la reunión... más tarde vendría uno de tus hijos también.
Nos hablaste de tantas cosas: del por qué el avión Pucará lleva ese nombre, quién había sido Don Hermógenes Cayo, nos contabas a cerca de la rigurosidad del clima puneño y de la iniciativa de plantar olmos siberianos para mitigar sus efectos... Y nos entusiasmaste con el Malón de la Paz, tema absolutamente desconocido por nosotros. Encendiste en mí el compromiso de difundir esta página invisible de la "América profunda" que siempre está pugnando por salir a la luz por más que otros busquen silenciarla. Te debo a vos querido Coyita mi llegada al programa radial, llevé con orgullo esa bandera y siempre tuve muy en cuenta todo lo que me transmitiste... hasta creo que te imité en eso de respetar las raíces, amar lo nuestro, conocer la historia, difundir la música, poesía y costumbres jujeñas, apoyar a los jóvenes valores y "volver a Jujuy una tarde de estas vidaleando olvidos, bagualeando penas...".
¡Ay Coyita, hoy la pena me invade!

No sé aún como se despide a un Maestro como vos, no es frecuente encontrarse a seres con un corazón tan noble como el tuyo...Quiero quedarme con el recuerdo de tu última actuación en tu tierra, en el Festival del Huancar 2009 cuando junto a Mariel desplegabas tu arte en el escenario que llevará por siempre tu nombre…si hasta me parece oír el eco del último aplauso que te brindamos en la silenciosa puna.
¡SIMPLEMENTE GRACIAS, MIL GRACIAS POR TODO QUERIDO COYITA!